Perdón, gratitud, misericordia, valores que aborda la obra de teatro guiñol Benito y Wataru

Noviembre 13 16:19 2014 Print This Article

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Perdón, gratitud, misericordia, son los valores que rescata la obra de teatro guiñol Benito y Wataru, presentada por la Compañía Perro Teatro, donde además se conjugan las culturas maya y japonesa a partir de los cuentos tradicionales El hilo de la araña y La mujer que se quitaba la cabeza.

Con un aforo de alrededor de 400 personas, en su mayoría niños acompañados por padres de familia, disfrutaron la obra de teatro guiñol Benito y Wataru en la Plaza de las Artes en el Centro Nacional de las Artes, como parte de las actividades enmarcadas en la 34 Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil.

Benito y Wataru es una adaptación teatral de Ana Luisa Alfaro, de los cuentos El hilo de la araña, del japonés Ryunosuke Akutagawa (autor de Rashomon, llevada a la pantalla grande por Akira Kurosawa) y la fábula maya La mujer que se quitaba la cabeza.

Esta puesta en escena entrelaza las culturas maya y japonesa de una manera interesante, donde se plantean las consecuencias que puede tener actuar con maldad o bondad, egoísmo o gratitud.

Dos actores de carne y hueso, quienes personifican a Kandata y Juan, personajes principales de la historia japonesa y maya, respectivamente, invitaron al público a presenciar el “mejor espectáculo del mundo”, ataviados con vestimenta propia de cada cultura, los protagonistas tuvieron una respuesta favorable, tanto del público infantil como de los mayores.

A partir de ahí los personajes fueron representados por títeres y con escenografía de teatro guiñol, desarrollando un pasaje situado en dos mundos paralelos: el Paraíso a orillas del Lago de Loto, y en las profundidades del Infierno, en el Lago de Sangre.

Buda camina despacio por las márgenes del Lago de Loto, acompañado por uno de sus pupilos, a quien le explica cómo ganarse el cielo o el infierno; permanecen en ese lugar mirando a través del agua cristalina, contemplando durante algunos instantes, en el remoto fondo de este lago celeste, las profundidades del infierno.

En ese momento advierten la presencia de un hombre que se debate entre los demás condenados, Buda reconoce a Kandata, quien en vida fue un malhechor, responsable de robos, incendios y muertes; aún así Kandata quiere conocer el cielo, pero reconoce que es imposible porque nunca realizó buenas acciones.

No obstante, Buda se acuerda de la única buena acción practicada por Kandata, al perdonar la vida de una araña que se encontraba en su tela y que le impedía el paso en su camino.

Satisfecho por este hecho, Buda le asegura a su acompañante que “los hombres únicamente se reconocen en sus actos”.

Mientras que en el cuento maya de La mujer que se quitaba la cabeza, Juan es un campesino que al caminar por las montañas un par de hombres (Ceferino y Adolfo) lo detienen sin motivo alguno.

Toman a Juan para preguntarle qué es lo que traman él y los otros “piojosos”, Juan no sabe de qué hablan y se lo llevan a la cárcel.

Lupe, esposa de Juan, lo busca en la montaña sin encontrarlo, en ese momento aparece un tecolote herido. Lupe se sorprende, ya que los tecolotes eran considerados brujas, por tener la capacidad de darle la vuelta completa a su cabeza.

Al encontrarse herido de un ala, Lupe le ofrece ayuda. El tecolote en agradecimiento le dice que le otorgará dos cualidades de los tecolotes, en un principio Lupe apurada por encontrar a su esposo y porque piensa que se convertirá en bruja no quiere, sin embargo, acepta.

Lupe no sabe cuáles serán las cualidades hasta que oscureció y salió en busca de Juan, advirtió que su visión se había agudizado, lo que le permitió esconderse de los captores de su esposo. Pero cuando la vieron trataron de atraparla tomándola de la cabeza. Lupe zafó su cabeza de su cuerpo, ya que esa era una de las cualidades que le había otorgado el ave.

Los hombres que habían encarcelado injustamente a Juan corrieron atemorizados, dejando a Lupe y a Juan en libertad, por lo que en esta historia destaca el valor de la gratitud, el amor y justicia, entre otros, ya que Lupe al ofrecer su ayuda incondicional al tecolote, éste le concede dos cualidades que le fueron de utilidad para rescatar a su esposo.

La Compañía Perro Teatro rescata no sólo los valores del perdón y el agradecimiento, sino que conjuga las culturas maya y japonesa, donde ocho títeres lograron divertir a chicos y grandes durante una hora, en el Cenart.

La realización de la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil y el Seminario Internacional de Fomento a la Lectura, organizados por la Dirección General de Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, se inscriben en el programa de las tareas que desarrolla la institución para fomentar el hábito de la lectura entre la población, esto mediante el encuentro lúdico con la lectura, la difusión de los libros no sólo de los publicados por el Conaculta, sino por las diversas editoriales del panorama nacional y con la producción de libros de calidad y a precios accesibles.

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